Catálogo de peligros en TikTok para menores

(de la investigación TikTok Exposed, parte II)

Tal y como vimos en el artículo anterior de esta investigación, el hecho de que TikTok sea la Red Social con menor media de edad de usuario, choca frontalmente con la peligrosidad que muestra por naturaleza.

En un principio, tiene las mismas vulnerabilidades que cualquier otra Red, pero TikTok ha llegado a crear su propia casuística y a copar las listas de espera de casos de agresiones a menores en los buzones de los peritos judiciales informáticos especializados en el tema.


TikTok como instrumento normalizador de conductas anormales:

Empecemos hablando sobre su capacidad de condicionamiento de la conducta y de cómo, el uso de esta Red, posee un gran potencial para alterar la percepción de lo que es normal, aceptado y aceptable para sus usuarios, dependiendo de lo que guste o disguste a su público.

A la hora de grabar bailes, si a medida que se enseñe más carne, la coreografía esté más sexualizada, la forma de expresarse sea más radical, se humille más a terceros o se exponga más privacidad, se consigue mas likes y seguidores, sus usuarios (en una búsqueda constante de ese refuerzo positivo) enseñarán más carne, bailarán más sexualmente, se expresarán más radicalmente, humillarán más y expondrán más su intimidad.

Especialmente en el caso de los menores, esto tiene un componente “adiestrador” mucho más poderoso, porque los convence de que esos factores son correctos, aceptados y deseables.

Se ha convertido en algo habitual encontrar vídeos de niñas de 9 años, en bikini, haciendo twerking para ¿regocijo? de sus seguidores. La normalización de esta práctica se ha extendido de manera viral. Lamentablemente, está mucho menos extendido el conocimiento de que hay multitud de redes de pedófilos que buscan, coleccionan y recopilan estos vídeos para crear compilaciones que más tarde comparten en sus grupos, para el disfrute de sus miembros.

Los niños, niños son: Suficientemente “adiestrados” (reforzados por los likes obtenidos tras las conductas que más atraigan a su público), un menor puede acabar subiendo contenido inadecuado (generalmente, sin ser consciente de ello).

La verdadera pregunta que debemos hacernos es quiénes hay detrás de esos seguidores que tanto condicionan los actos de nuestros hijos en las RRSS. ¿Por qué el 45% de los fans de la cuenta de un menor son hombres de más de 35 años? ¿Qué buscan y por qué lo premian con su “me gusta” cuando el niño se exhibe?


TikTok como catálogo interactivo de presas para groomers:

Cuando indico en el apartado anterior que TikTok normaliza conductas anormales, no solo me refiero a menores que son, poco a poco, instigados a bailar sensualmente y con poca ropa (si quieren obtener la deseada dosis de suscriptores). Esta técnica incluye incentivar que los niños y adolescentes compartan vídeos no sexualizados, pero que aporten información por negligencia (claro: son menores y no suelen conocer los conceptos más básicos de la autociberprotección).

En una ocasión llevé un caso de ciberacoso a una chica con síndrome de down que había sido objetivo de un groomer, a pesar de no tener cuenta. ¿Cómo? Pues su hermano menor, que sí que la tenía, la usó como compañera de baile en un vídeo de TikTok. La dejó expuesta y, a través de su hermano, estableció el contacto.

TikTok es una ventana, pero no solo de nuestros hijos hacia el ciberespacio: También funciona en el sentido inverso.

Desde que tu hijo se abre una cuenta en TikTok, más de 800 millones de usuario adquieren una vía directa y privada para contactar con él. ¿Calculamos la probabilidad de que uno solo de ellos sea malintencionado?

Save The Children estipula desde hace mucho tiempo que, aproximadamente el 75% de los menores presentes en la Red han sufrido grooming (fueran conscientes de ello o no).

3 de cada 4 niños son agredidos digitalmente.

Save the children.

TikTok como ventana indiscreta para depredadores:

Hablemos ahora de la privacidad que compartimos (incluso con vídeos con los que se ha tenido cuidado para que no exhiban ningún dato privado en la pantalla).

¿Sabemos acaso la cantidad de información que proporciona nuestro teléfono y que viaja escondida digitalmente en los vídeos que grabamos?

Datos EXIF, metadatos, datos adjuntos… Tus vídeos y fotos esconden cantidad de información: Marca y modelo del móvil, unidades de medida (país), versión de Sistema Operativo o firmware (dispositivo), fecha y hora (cuándo), valores de zoom (distancia) y… en ocasiones, incluso coordenadas GPS del momento de captura/filmación (dónde). Los archivos pueden incluir hasta información sobre la ruta de guardado (nombres de las carpetas).

Quizás has oído que las RRSS mayoritarias comparten tus fotos y vídeos eliminando previamente esos datos adjuntos, y esto te genere cierta tranquilidad. Ante eso, solo cabe destacar dos cuestiones:

  • ¿Estás seguro de que TikTok hace ese trabajo? Y, de hacerlo, ¿lo hace al completo? ¿Lo hace bien?
  • En cualquier caso, si bien es cierto que las RRSS que cumplen con esta medida de seguridad publican en sus páginas una versión “con menos información” de tus archivos, el fichero original (con todos estos datos) es almacenado en sus servidores sin alterar. Es decir, que guardan esa información que les has proporcionado a buen recuado.

Todo estas referencias escondidas, se las enviamos a ByteDance, la compañía propietaria de TikTok, con cada publicación que hacemos (y, por lo tanto, se las regalamos a las autoridades chinas, tal y como expliqué en la primera parte de este especial).

Una vez trabajé en un caso en el que un pederasta había conseguido la dirección de una niña en base a una foto que se había tomado la pequeña al llegar a su casa, tras salir de clase. De este archivo publicado en RRSS, el agresor obtuvo los siguientes datos no informáticos: El colegio en el que estudiaba (por el uniforme que llevaba puesto), la distancia del centro hasta su domicilio (calculando la diferencia entre el tiempo que había tardado en publicar la imagen y la hora de salida del centro) y el número de la casa (por el reflejo de la puerta en la pupila de la niña).

Todo esto… sin saber de informática.

¿Te imaginas si este tipo hubiera sabido de ingeniería y tenido toda la información extra que aportan los metadatos?


TikTok como difusor de contenido inapropiado entre menores:

Lo siguiente que puede pasarle a tu hijo por TikTok es que acabe consumiendo contenido inadecuado para su edad (incluso involuntariamente).

Seamos claros: el etiquetado de un vídeo como inapropiado para menores, o incluso su borrado por infringir las normas de la comunidad, se plantea solo cuando el contenido recibe una cantidad estipulada de repercusión por parte de otros usuarios. Y, hasta que eso ocurre, pasa todo ese tiempo en abierto, con acceso por parte de toda la Red.

Si un individuo decide enseñar sus genitales durante un plano rápido en un vídeo sobre puzzles, su clip se colgará normalmente en TikTok como apropiado para menores, y estará a disposición de tu hijo hasta que un número suficiente de reacciones haga que el material se considere “digno de ser comprobado” por los censores de contenido, quienes lo revisarán (cuando puedan) y lo etiquetaran como inadecuado para niños (o, en este ejemplo, lo borrarán por infringir las normas). Hasta entonces, el clip será visible incluso para usuarios de acceso restringido. Durante ese tiempo, decenas de miles de menores podrán ver los genitales de este tipo.

Añadamos, además, que si un vídeo es calificado como “inapropiado”, pero no se borra (para que los adultos sigan teniendo acceso) y tu hijo ha mentido en el momento de registro sobre su fecha de nacimiento (para no estar en la zona restringida y poder verlo todo), seguirá teniendo acceso a ese contenido.


TikTok como herramienta de manipulación mental:

Esta Red es, ahora mismo, la reina de los retos virales (superando ya a un monstruo de la talla de YouTube).

Estos desafíos consisten en imitar un vídeo que crea una moda (un baile, una broma, un juego…). Hasta aquí todo bien, si obviamos que, en demasiadas ocasiones, por culpa de este tipo de contenido ha muerto gente, incluyendo niños.

El reto viral de comerte una cucharada de canela (cerrando las vías respiratorias), el de bloquear el diafragma (causando desmayo), el “rompebocas” (causando una caída a un tercero), el “outlet challenge” (generando electrocuciones), la ballena azul (incitando al suicidio infantil), el de Momo (fomentando las autolesiones entre adolescentes), el balconing (lanzarse a la piscina desde un balcón), el tide pod challenge (comiendo o mordiendo cápsulas de detergente), el hot water challenge (provocando quemaduras), el condom challenge (causando asfixia)… La lista de retos virales es interminable.

La de víctimas, también.

“Papá, mamá, os amo, pero tengo que seguir al hombre de la capucha”. Así figuraba en la carta de suicidio de un niño italiano de 10 años que, en su afán por cumplir con los retos vírales de un usuario malintencionado de las RRSS, se lanzó desde su ventana. Aquel acto era el último desafío que tenía que afrontar para cumplir con un macabro “juego”.

Disfrazando técnicas de dominación mental, hay verdaderos maestros de la manipulación creando contenido en las RRSS en las que dejamos que se distraigan nuestros hijos.


TikTok como amplificador del señalamiento social:

Un compañero perito trabajó en un caso de ciberacoso a una chica que nació con un trastorno óseo. Su cráneo estaba cerrado al nacer, por lo que los médicos lo fracturaron para permitir el crecimiento, justo en la frente y sobre los ojos. Si observases ahora a la muchacha (ya adolescente), ni siquiera verías cicatriz: tan solo notarías una distancia poco frecuente entre sus ojos. Ella creía que nadie lo percibía y ni siquiera sufría inseguridad por su peculiaridad. Cuando un tiktoker lo señaló como comentario en uno de sus vídeos, cientos de usuarios comenzaron a ignorar sus clips y empezaron a acceder a ellos solo para dejar comentarios en los que le preguntaban “¿por qué tienes la cara tan rara?”. Esto no solo fue minando la autoestima de la chica poco a poco, si no que dio pie a hipótesis de lo más delicadas (“¿eres retrasada?”, “¿tus padres te pegaban de bebé?”, “te atropellaron y te dejaron deforme?”, “¿te caíste de las manos de la matrona?”…). Algunas de estas teorías no pretendía burlarse, pero igualmente menoscababan la confianza de la muchacha. La chica grabó un vídeo (llorando) contando qué había causado su singularidad y pidiendo a sus seguidores que dejasen el tema, asegurando que lo estaba pasando muy mal porque, con sus comentarios, le habían hecho descubrir que las secuelas se notaban más de lo que creía. Los comentarios no pararon. Ella acabó autolesionándose.


TikTok visto como amenaza en otras legislaciones

Por todo esto, TikTok ya ha sufrido graves consecuencias. Muchos países han reflejado desconfianza hacia la Red en sus marcos jurídicos:

  • En junio de 2020, la India prohibió el TikTok a causa de ser “perjudicial a la seguridad del estado”.
  • A finales de diciembre de 2019, el ejército de los EE. UU. impuso la prohibición del uso privado entre su personal.
  • Australia está estudiando tomar medidas.
  • Amazon prohibe a sus empleados tener la app en sus móviles.
  • Hong Kong ya está en proceso de banearla.

Este artículo es la segunda parte de mi estudio TikTok Exposed, que comenzó con una primera parte, sobre la naturaleza peligrosa de TikTok. Disfruta también de la tercera y última parte, sobre cómo navegar por TikTok de la forma más segura posible para los menores.

5 comentarios sobre “Catálogo de peligros en TikTok para menores

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