El efecto adiestrador de las RRSS

Hablemos de las redes sociales como elemento “adiestrador” de la conducta humana: Si Burrhus Frederic Skinner hubiera conocido las Redes Sociales cuando teorizaba sobre el Condicionamiento Operante (finales de la década de 1920), habría gritado: “¡Esta es mi mayor obra!”.

El Condicionamiento Operante es una teoría del aprendizaje que se basa en el Condicionamiento Clásico (adiestrando a animales para asociar un estímulo no relacionado con algo real, hasta que el bicho crea que el estímulo es el precursor natural: el famoso perro de Pávlov, ya saben… si haces sonar una campanita justo antes de ponerle de comer, al final el perro creerá que la campana es el precursor “natural” de su comida, de modo que al escucharla, vendrá ante su plato y… ¡perro adiestrado!).

Skinner fue un paso más allá, introduciendo premios y castigos como refuerzos a conductas que deseaba fomentar o eliminar en los animales, enseñándoles a realizar “trucos” muy poco relacionados con sus instintos.

Llamado Condicionamiento Operante, consiste en establecer unos premios cuando la conducta que se quiere fomentar se lleva a cabo, hasta que dicha conducta es “aprendida” por el sujeto. De la misma manera, aplica castigos (o retira recompensas) cuando el sujeto realiza una conducta que se desea corregir.

Nos guste más o menos, se convirtió en una de las principales teorías del aprendizaje (me aplauden si gusta, me felicitan, etc…).

Mucho antes, Cornell Montgomery (1843-1904) disertaba sobre lo que llamaba la Teoría del Aprendizaje Social (TAS en adelante): Se trataba de una versión sin definir del Condicionamiento Operante, pero únicamente aplicado a las interacciones sociales: Si la sociedad nos felicita por una conducta, acabamos comprendiendo que es aceptada, correcta y la repetimos. Si la sociedad nos rechaza por una conducta, acabamos creyendo que es equivocada, incorrecta e intentamos evitarla.

¿Les suena? En una palabra: LIKES

Si aplicamos la TAS a las redes sociales, los usuarios (sobre todo los más jóvenes) acaban “adecuando” su comportamiento a los gustos del público para conseguir más likes, favs, RT’s, +1, compartir, suscripciones, seguidores, followers o como quiera que lo llame la red en cuestión.

Esto no es lo más espeluznante: Skinner estableció una serie de reglas en un sistema de Condicionamiento Operante para que, el propio proceso de adiestramiento, generase adicción en el sujeto adiestrado.

Está bastante estudiado: Los sistemas que mejor cumple dichas reglas son las máquinas tragaperras y las Redes Sociales.

En ausencia de resiliencia (resistencia a ese adoctrinamiento), aquí el problema (además de que la red condicione el comportamiento de los usuarios) es, precisamente, los gustos del público que nos sigue, pues son estos los que refuerzan el adiestramiento de las conductas.

Veamos un ejemplo:

  • Una niña de 13 años se graba bailando una canción infantil y la sube a TikTok. 27 likes.
  • Otra hace lo mismo, bailando reggaeton. 2.133 likes.
  • Otra hace lo mismo, bailando reggaeton en bikini. 32.403 likes.

Son casos reales de niñas muy parecidas (lectura de likes a fecha de publicación).

Vamos a dejar a un lado consideraciones que no tienen que ver con el hilo (¡¿qué hace una niña en esa Red Social?!, ¡¿qué hace con móvil?!, ¡lo censurable son los pervertidos que la siguen, y no ella!, ¡la Red tendría que controlarlo!, ¡¿y los padres qué?!, etc…).

Coincido al 100%.

Pero vayamos al tema por el que escribo esto: ¿Qué aprende la niña (y todos los que vean el resultado)?

Que se consigue más likes y seguidores (refuerzo positivo que desea) bailando reggaeton en bikini.

De modo que hay una corriente para que lo asuma, lo normalice y lo imite. Y así se nos plaga la Red Social de vídeos de esta índole (para regocijo de usuarios mal intencionados deseosos de hacerse con ese tipo de material por motivos terroríficos).

Las redes sociales son instrumentos de conductismo: ejercen Condicionamiento Operante sobre los usuarios para que se adecúen a los términos que generen más likes en el público.

En los niños y adolescentes, hace que estos términos se consideren habituales y correctos.

Normaliza conductas nada normales.

Son una versión de lo peor de la Teoría del Aprendizaje Social, pues “la sociedad” que aprueba o rechaza una conducta del sujeto, NO ES LA SOCIEDAD REAL, si no una parte (puede que no representativa y que, además, no se comporte igual en la Red que como lo haría en persona).

Una vez trabajé (como perito judicial informático) en un caso en el que se había acosado sexualmente a un niño por una red social –a la que subía vídeos en los que fingía hacer streaptease (quedándose en bañador)–.

Antes, de acudir a mí, él estaba muy contento con sus resultados: más de 22.000 seguidores.

Cuando hice el informe pericial, descubrí que el 62% de los seguidores tenían cuentas de hombres de más de 40 años, un 18% lo eran, pero usaban identidades de niños, un 14% eran menores y solo un 6% era de gente con la que se había relacionado en Red.

Menos de un 1% eran amigos o familiares.

De esto se infiere que, en “su público”, el 80% de los seguidores tenían intereses pedófilos, y que, de esa fracción, el 77’5% de ellos ni siquiera lo escondía. Pero, a cada baile, tenía más likes.

Y él… tan feliz, felicitándose de que un ejército de pervertidos le aplaudiesen.

Entonces, este crío estaba siendo condicionado (y adiestrado) por una “sociedad” en la que, el 80% sus miembros eran lo peor de lo peor: No ciudadanos normales de una sociedad que “enseñaba” cómo comportarse, no. Tipos que se recreaban en los bailes, cada vez más sexualizados, de un menor de 12 años.

Y sus padres todavía se sorprendieron al enterarse de que fingía streapteases para ellos.

Eran más de 17.600 personas con gustos pedófilos los que estaban condicionando al niño… ¿Qué podía esperarse de su adiestramiento, si no que lo sexualizasen cada ves más?

Pero no hace falta irnos a extremos tan preocupantes y oscuros de la “sociedad en la Red”. Sin mediar pervertidos sexuales, es indudable que internet fomenta comportamientos que no son aceptables en la vida real: TODOS somos más agresivos, incorrectos, extremistas, malhablados…

Aspectos negativos que han normalizado y extendido las RRSS en los menores:

  • Radicalización
  • Polarización
  • Indolencia
  • Humillación
  • Humor basado en daños a terceros
  • Ciberbullying
  • Exposición de la privacidad
  • Sexualización infantil
  • Promiscuidad
  • Sobrerreacciones negativas por defecto

Este hilo no es una queja sobre las Redes Sociales, si no una reflexión sobre su factor de condicionamiento conductual (y sobre el mayor efecto que produce en menores).

Solo es información, para que la conozcamos.

Podemos saber todo esto y seguir permitiendo que nuestros hijos hagan uso de ellas (no hay necesidad de discutirme los puntos para tener razón o intentar desacreditarme: esto puede ser cierto y, aún así, sacar un lado bueno a las RRSS).

Pero, al menos ahora lo sabemos:

Los likes son el terroncillo de azúcar con el que desconocidos premian que nuestros hijos hagan lo que a ellos se les antoje.

4 comentarios sobre “El efecto adiestrador de las RRSS

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