El poder desinhibidor del usuario

No nos comportamos igual respondiendo a una provocación (o incluso generándola dentro del contexto de una discusión) en persona que desde la pantalla de nuestro móvil. No somos tan poco asertivos cuando arremetemos contra el ser humano que tenemos ante nuestras narices que cuando increpamos al monitor de un PC. No es lo mismo ser maleducado y desconsiderado en mitad de un auditorio plagado de personas que desde la comodidad de nuestro dormitorio, tumbados en la cama mientras comentamos en una publicación.

El creer que nuestro usuario puede comportarse de una manera distinta que nuestra persona, se debe a las siguientes falacias:

Sensación de anonimato. Cuando creemos que no se nos exigirá responsabilidades por nuestros actos, es habitual que nos planteemos llevar a cabo acciones de las que normalmente bloquearíamos su ejecución. Es muy importante enseñar a nuestros jóvenes que el aparente anonimato de una cuenta en una Red Social (incluso una que se esfuerce en ocultar la identidad de su dueño) es completamente falsa. Nuestra tecnología ya permite rastrear (y, cada vez con mayor facilidad) a la persona que se esconden tras un avatar.

Sensación de privacidad. No solemos comportarnos de la misma manera ante la misma situación, dependiendo de quienes nos rodee (a veces, no solo por la identidad de los sujetos, si no simplemente por el número de personas presentes). El error es confundir la intimidad del lugar en el que nos encontramos a la hora de hacer una publicación con la intimidad del entorno digital, y es por ello que nuestros adolescentes pueden llegar a ver plausible expresar sus opiniones en una Red Social de una forma radical y muy diferente a la que utilizarían ante un auditorio plagado de personas. El entorno íntimo en el que hacemos uso de nuestro dispositivo de acceso, no es el entorno en el que interactuamos en la Red. LA WEB ES EL ENTORNO EN SÍ, uno que constituye el más grande y menos privado del mundo. Uno en el que nunca sabemos con certeza quién está a la escucha.

El usuario propio como máscara. Todos conocemos el “efecto antifaz”: Cuando una persona lleva cubierto el rostro, no solo se deja llevar por la sensación de anonimato. También comienza a crear una especie de versión de sí mismo, una instancia con diferentes valores e inhibiciones (o desinhibiciones) en las que la persona parece confundirse con su personaje para pasar a encarnarlo. La cuenta de usuario de una Red Social funciona, en muchos aspectos, como una máscara, y genera diferentes “versiones” de sus propietarios. Perfectamente puede ocurrir que una misma persona disponga de varias cuentas y que las utilice: una para aspectos serios, otra para temas personales y alguna para ejercer de troll por la WEB. Observando los comportamientos de las cuentas, no sería una sorpresa comprobar que se mostrasen como si las llevasen personas completamente distintas. Aquí la clave es ser conscientes de que el anonimato en la Red es ficticio, y que todo acto es susceptible de encontrar a su responsable, sin importar “la máscara” que lleve puesta.

El usuario ajeno como pelele. La máscara que supone una cuenta de usuario no solo es proclive a ocultar ante nuestros ojos a la persona que hay detrás del usuario propio. También ayuda a despersonificar a los usuarios con los que interactuamos (como si, al relacionarnos con ellos, lo hiciéramos con el personaje y no con la persona). Esto genera la percepción de que, cualquier ataque a un usuario, es un ataque contra su cuenta (algo abstracto, tan poco cercano a ser una persona que ni siquiera es un objeto, si no un concepto “ficticio” e impostado) y no contra la persona que hay detrás de su teclado. Convertimos al usuario en un pelele, un muñeco de paja. Una diana contra la que podemos descargar todos los ataques que queramos sin afectarle. Para mayor desazón, igual que el tirador que dibuja en su diana de cartón la cara de un demonio para así motivarse y no tener piedad a la hora de practicar su puntería, podemos acabar por despersonalizar totalmente al usuario objetivo, reduciéndolo a “un miembro de su tribu cultural”, en lugar de una persona. Nos encontramos así a ciudadanos capaces de llevar a cabo actos contra ciertos usuarios que, no solo no realizarían en persona, si no que ven totalmente injustificados e intolerables… salvo si se realizan contra dicha corriente cultural (“yo condeno el acoso, salvo si se realiza contra los sincebollistas. Entonces participo de él, ¡porque los sincebollistas se lo mercen!”). Es importante tener en cuenta que, detrás de cada usuario, hay una persona con sentimientos (incluso si es una persona desagradable o irrespetuosa, merece nuestra conmiseración).

Victimismo tribal. No es nuevo ese mecanismo de autojustificación humano en el que una persona intenta “disculpar” sus inadmisibles actos, asegurando (en ocasiones con razón) que los ha llevado a término en defensa propia, como resultado de una agresión anterior por parte de su objetivo (a pesar de que dicho ataque no justifique en absoluto la respuesta producida). Esto se vuelve más problemático cuando abandonamos el individualismo y ocupamos los sujetos de dicho razonamiento con tribus culturales en lugar de personas. Así, ya ni siquiera es necesario que creas que una persona te haya atacado (o que te sientas atacado, que es todavía menos eximente –si esto era posible–) para que intentes excusar reacciones inexcusables. Ahora basta con que los seguidores crean que un miembro de una tribu cultural contraria haya atacado a su tribu cultural para empezar a sentir “justificadas” acciones contra TODOS LOS MIEMBROS de la corriente ideológica del “atacante” (incluso contra aquellas personas que no hayan hecho tales actos, pero que pertenezcan a la misma). Sumado al punto anterior (ver al usuario ajeno como un pelele), el victimismo tribal (sea un victimismo fundamentado o no) llega a crear combinaciones tan remotamente personales que provoca situaciones tan injustificables como las siguientes (en orden creciente):

Siendo los usuarios Juan y Fran de la tribu cultural concebollista, y los usuarios Peter y John de la tribu cultural sincebollista:

  • Juan ve justificado atacar a Peter en respuesta a que Peter lo atacó primero a él (persona contra persona. De entre las que vamos a ver, esta es la más comprensible de las reacciones)
  • Juan ve justificado atacar al sincebollismo porque esta tribu cultura ataca habitualmente al concebollismo (tribu contra tribu)
  • Juan ve justificado atacar a Peter en respuesta a que Peter atacó primero al concebollismo (ataca a una persona porque se metió con su tribu)
  • Juan ve justificado atacar a Peter en respuesta a que Peter atacó a Fran por ser concebollista (ataca a una persona porque se metió con alguien de su tribu)
  • Juan ve justificado atacar a John en respuesta a que Peter atacó a Juan por ser concebollista (ataca a una persona –que aún no ha atacado a nadie– de la tribu contraria, simplemente porque otro de su grupo lo atacó a él primero)
  • Juan ve justificado atacar a John en respuesta a que Peter atacó a Fran por ser concebollista (ataca a una persona –que aún no ha atacado a nadie– de la tribu contraria, simplemente porque otro miembro de ese grupo se metió con un miembro del suyo)
  • Juan ve justificado atacar a Peter y a John por el hecho de ser sincebollistas, una tribu cultural que habitualmente ataca a la suya (ataca así a personas que aún no han atacado a nadie, solo por pertenecer a una tribu cultural que es contraria a la suya. De entre todas las reacciones expuestas, esta es la más fanática y extremista, pues no diferencia entre personas e ideas y no necesita mediar una provocación inicial: La mera adscripción de un individuo a una tribu cultural antagónica a la propia YA SE CONSIDERA UN ATAQUE, y además personal)

Reafirmación de los fanáticos extremistas. Cuando un acto de un individuo es antisocial (se ha excedido o está totalmente fuera de lugar), el principal aviso que recibe es el rechazo de las personas que lo contemplan. Así, si no tienes el suficiente razonamiento como para entender que, en nuestra sociedad, bailar desnudo frente a la puerta de una guardería a la hora de la entrada de los niños no es “una broma graciosa y sin importancia” (estarías muy desequilibrado), al menos podrás deducirlo por las reacciones de los padres presentes, que te censurarán. Sin embargo, ¿imaginas que hubiese algunos de los presentes que lo considerasen igual o más gracioso que tú? ¿Imaginas que algunos de los presentes se sumasen a tu iniciativa? Es más, ¿imaginas que los partidarios y practicantes de tu ocurrencia empezasen a atacar a los que te censurasen? La verdad es que, de ocurrir así, la conclusión única y cierta es que esos espontáneos tendrían tan poco racionamiento y equilibrio mental como tú. Pero, con el suficiente número de partidarios, quizás podrías comenzar a creer que estar de acuerdo con tu “gracieta” o no depende solo de una cuestión de opinión. En Internet, el número de partidarios de cualquier estupidez, por muy disparatada e inadecuada que sea, siempre será suficiente para generar esta falsa creencia.

¿Qué aprender y enseñar?

  • Compórtate en la Red como te comportarías en persona
  • No te comportes en la Red como no te comportarías en persona
  • Compórtate como usuario de una Red igual que como persona en el mundo físico
  • Compórtate en la Red como lo harías en la calle, rodeado de muchas personas, conocidas y desconocidas, que te identificasen
  • Compórtate con un usuario como lo harías si lo tuvieras delante, en persona
  • No te comportes con un usuario de una manera que evitarías delante de esa persona
  • Practica la asertividad en tu comunicación
  • Si hay un comportamiento que normalmente no realizarías en presencia de una persona en concreto, no lo pongas en práctica en la Red, aunque creas que esa persona no lo verá. Porque lo verá
  • Aunque te lo parezca, no eres anónimo en la WEB: Siempre se puede saber quién hay detrás de una cuenta
  • Antes de interactuar con otro usuario, plantéate cómo te afectarían esos mismos actos dirigidos contra ti en persona
  • Actos deleznables hacia ti por parte de otros, no justifican respuestas deleznables por tu parte
  • Atacar a tu tribu cultural, no es atacarte a ti
  • Atacar a miembros de tu tribu cultural, no es atacarte a ti
  • No todo ataque a miembros de tu tribu cultural es un ataque a tu tribu cultural
  • Que un miembro de una tribu cultural contraria ataque a una persona (o a otro grupo ideológico), no significa que todos los miembros de su grupo deban ser considerados atacantes

Antes de que te sientas atacado, te indignes, desencadenes polémica o saques conclusiones imaginarias:

Encontrarás en cuadros azules aclaraciones que pretenden atajar, de manera preventiva, las posibles malas interpretaciones de mis palabras (sean intencionales o no). Hablar de grupos y corrientes culturales… siempre atrae polémica por parte de sus fanáticos extremistas. No obstante, necesitaba utilizar ejemplos para expresarme, de modo que he propuesto dos ideologías poco serias y de las que no espero que existan tribus culturales con fanáticos entre sus filas: Los partidarios y los detractores de la tortilla sin cebolla.

Estos cuadros azules incluyen puntualizaciones pesadas e innecesarias para los lectores no malintencionados y con un mínimo de comprensión lectora. Así que, si es tu caso, si no te sientes indignado en ningún momento por la lectura principal, puedes saltarte los cuadros azules y no perder tu tiempo en leerlos.

Un saludo.

TE EQUIVOCAS SI EXTRAES LAS SIGUIENTES CONCLUSIONES DE MIS PALABRAS:

  • Las he escrito para desprestigiar, en general, a las tribus culturales
  • Las he escrito pensando en una tribu cultural en concreto
  • Las he escrito para señalar a una tribu cultural en concreto como agresora
  • Las he escrito para señalar a una tribu cultural en concreto como víctima
  • He dicho que todos los miembros de las tribus culturales son fanáticos extremistas
  • He dicho que todos los miembros de una tribu cultural sufren todas estas inhibiciones
  • He dicho que no se puede ser miembro de una tribu cultural sin sufrir alguna de las inhibiciones
  • He dicho que todo usuario cree ser anónimo
  • He dicho que todo usuario confunde el grado de intimidad de la Red
  • He dicho que todo usuario altera su comportamiento en la Red con respecto al habitual
  • He dicho que todo usuario despersonifica a los demás usuarios
  • He dicho que toda tribu cultural se siente víctima
  • He dicho que no hay tribus culturales que realmente sean víctimas
  • Todo usuario se siente víctima
  • Todo miembro de una tribu cultural la percibe como víctima
  • Todos los miembros de tribus culturales son fanáticos extremistas
  • Crees que hay tribus culturales exentas de fanáticos extremistas
  • Crees que hay actos que, por lo deleznables que son, no encontrarán un público que los defienda
  • Necesitas argumentar que he mentido en algún punto de este cuadro azul para poder discutir algún fragmento fuera de este cuadro azul

Un comentario en “El poder desinhibidor del usuario

  1. Aparte de lo que recomiendas en la sección de “¿Qué aprender y enseñar?” hay otras formas más “directas” de poder ayudar victimas de acoso en redes, por ejemplo: crear grupos o taskforces, crear cuentas específicas para denunciar…? No sé, cómo se pueden organizar las personas para contrarrestar estás situaciones, especialmente cuando la mayoría de cuentas en internet son anónimas y a veces denunciar para que las cierren o cancelen no funciona o demora mucho tiempo mientras el acosador sigue en sus dinámicas dañinas. En el caso de figuras públicas, el acoso es hacía ellas pero también hacia sus fans y es horrible de ver. Me encantaría poder ayudar en algo.

    Si hay comunidades online (horribles) como Kiwi Farms, creadas con el solo propósito de acosar, humillar, amenazar y arrinconar a las personas, con cientos si no es que miles de seguidores y usuarios, ¿es posible crear comunidades online que protejan y trabajen en conjunto con autoridades para ayudar en la protección de los usuarios en las redes?

    De cualquier manera, ¡gracias por todo tu trabajo y esfuerzo!

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