Tribus culturales y fanáticos extremistas

En la antropología, el tribalismo hace referencia a las formas de identidad, asociación y vinculación de los miembros de un grupo, que se reafirman mediante un sentimiento de pertenencia, y que permite ciertas formas de autorrealización, mediante costumbres, tradiciones, origen étnico o intereses comunes.

El tribalismo cultural surge en nuestra sociedad con la creación de grupos de ideología, creencias, dogmas, miedos y odio común. Es por esto que las corrientes culturales, las religiones, las aficiones desmedidas (pasiones) y las fobias generan a su alrededor movimientos “sociales” con fuertes sentimientos de arraigo por parte de sus simpatizantes.

Los estudios llaman a la aparición de dichos grupos de individuos seguidores “tribalismo cultural” (dicho sea sin animo alguno de ser irrespetuoso y adoptando el concepto más extendido entre los escritos de divulgación científica). Y, como en cualquier otro tipo de grupo de personas que se genere, las tribus culturales no están exentas de albergar entre sus filas a personas desequilibradas que viven en la parte más radical de su ideario, a las que llamaremos a partir de ahora fanáticos extremistas.

Esto último no es el resultado de una consecuencia inevitable de carácter ideológico (podemos encontrarnos a fanáticos extremistas entre tribus culturales tan poco relacionadas con pensamientos radicales como el de los “amigos de la tortilla con cebolla” –a partir de ahora, el concebollismo–), sino de una probabilidad estadística: El número de fanáticos extremistas presentes en una tribu cultural es directamente proporcional al número de personas que se adhieran a la misma… simplemente porque la posibilidad de encontrar a un individuo así aumenta a mayor número de adscritos.

Cuidado, porque los fanáticos extremistas:

  • Normalizan conductas negativas, fanáticas y extremistas contra los detractores de su tribu cultural, volviéndolas menos prohibidas para el resto de los seguidores
  • Aplauden las conductas afines, negativas, fanáticas y extremistas de otros partidarios, de forma que contribuyen a creer que son menos fanáticas y extremistas de lo que en realidad son
  • Fomentan la idea de que las tribus culturales contrarias a la suya los agreden
  • Se sienten representantes (además, los máximos representantes) de su tribu cultural
  • Se sienten abocados a erigirse líderes de su tribu cultural
  • Cuestionan “la pureza” incluso de los demás miembros de su propia tribu cultural, de forma que si estos no conciben su ideología desde una perspectiva tan fanática y extremista como la de ellos, los señalan como “partidarios de segunda”, “tibios”, “equidistantes”, “poco comprometidos con la causa” e “indignos de formar parte del grupo”
  • Establecen que, para pertenecer a tu tribu cultural, los demás miembros no solo deben “amarla” desde el extremo más fanático, si no que también deben “odiar” desde el extremo más fanático a las tribus culturales contrarias

Y así es cómo, poco a poco, los más desequilibrados secuestran las tribus culturales (muchas de ellas positivas), transformándolas en su versión más fanática y extremista, polarizando de ese modo las posturas.

¿Qué aprender y qué enseñar?

  • Todos las corrientes culturales, corrientes ideologías, creencias, religiones, pasiones y fobias que movilizan agrupaciones de personas partidarias (que se sienten identificadas por ello), son designadas con el término antropológico “tribu cultural”
  • Toda tribu cultural, sin importar su motivación, es susceptible de contener a fanáticos extremistas
  • A mayor número de partidarios, estadísticamente aumenta la probabilidad de albergar fanáticos extremistas
  • ¿Te has planteado que se puede compartir parte de las opiniones propias de una tribu cultural sin pertenecer a la misma?
  • ¿Te has planteado que se puede no compartir todas las opiniones propias de una tribu cultural y, a pesar de ello, pertenecer a la misma?
  • ¿Te has planteado que se puede compartir parte de las opiniones propias de una tribu cultural y, a la vez, parte de las opiniones propias de la contraria?
  • Los fanáticos extremistas no representan a las tribus culturales. Ni siquiera a las que dicen pertenecer y de las que dicen ser sus máximos defensores
  • Si hay actos que consideras deleznables e intolerables cuando se realizan contra tu tribu cultural, pero que justificas y relativizas cuando se ejercen contra las tribus culturales contrarias, eres un fanático extremista
  • Si formas parte de una tribu cultural y te crees capacitado para juzgar y señalar que otros partidarios son “menos miembros” que tú por no contemplar de la misma manera la creencia que os une, eres un fanático extremista
  • No se debe aplaudir, defender, justificar o relativizar el fanatismo extremista. Sobre todo el de la propia tribu cultural

Antes de que te sientas atacado, te indignes, desencadenes polémica o saques conclusiones imaginarias:

Encontrarás en cuadros azules aclaraciones que pretenden atajar, de manera preventiva, las posibles malas interpretaciones de mis palabras (sean intencionales o no). Hablar de grupos y corrientes culturales… siempre atrae polémica por parte de sus fanáticos extremistas. No obstante, necesitaba utilizar ejemplos para expresarme, de modo que he propuesto dos ideologías poco serias y de las que no espero que existan tribus culturales con fanáticos entre sus filas: Los partidarios y los detractores de la tortilla sin cebolla.

Estos cuadros azules incluyen puntualizaciones pesadas e innecesarias para los lectores no malintencionados y con un mínimo de comprensión lectora. Así que, si es tu caso, si no te sientes indignado en ningún momento por la lectura principal, puedes saltarte los cuadros azules y no perder tu tiempo en leerlos.

Un saludo.

TE EQUIVOCAS SI EXTRAES LAS SIGUIENTES CONCLUSIONES DE MI ARTÍCULO:

  • El término “tribu cultural”, o su aplicación a estos grupos, es idea mía
  • El término antropológico “tribu cultural” pretende desprestigiar a las corrientes culturales o ideologías, las creencias, las religiones, las pasiones y las fobias
  • Utilizo el término “tribu” de manera despectiva, como sinónimo de “primitivo”
  • He dicho que las tribus culturales son malas o indeseables
  • He dicho que no hay tribus culturales positivas o que aportan a la sociedad
  • He dicho que todas las tribus culturales son buenas y deseables
  • Las he escrito distinguiendo entre tribus culturales “buenas” y “malas”
  • Las he escrito para desprestigiar, en general, a las tribus culturales
  • Las he escrito pensando en una tribu cultural en concreto
  • Las he escrito pensando en una persona en concreto
  • Las he escrito para desprestigiar a una tribu cultural en concreto
  • Las he escrito para desprestigiar a una tribu cultural en concreto porque piensas que formo parte de la tribu cultural “contraria”
  • Las he escrito para victimizar a una tribu cultural en concreto
  • Las he escrito para victimizar a una tribu cultural en concreto porque piensas que formo parte de ella
  • He dicho que todos los miembros de las tribus culturales son fanáticos extremistas
  • Hay tribus culturales libres de albergar a fanáticos extremistas
  • Estoy llamando “fanatico extremista” a todo el que pertenece a una tribu cultural
  • No eres un fanático extremista de una tribu cultural pero, aún así, te has sentido aludido
  • Las he escrito para ofender
  • Necesitas argumentar que he mentido en algún punto de este cuadro azul para poder discutir algún fragmento fuera de este cuadro azul

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