Qué es un #TeachToker

¿Qué es un #TeachToker?

Como perito judicial informático, especialista en delitos perpetrados por y contra menores en entornos digitales y/o escolares, para mí es habitual encontrarme casos de agresiones realizadas en RRSS a niños y a adolescentes.

La más extendida siempre ha sido el grooming (un desconocido contactando con un menor y, amparándose en una mentira –generalmente, la de que es otro menor–, consiguiendo entablar confianza llevado por una intención predatoria), seguida muy de cerca por el cyberbullying (acoso a través de medios digitales).

#TeachToker bailando con alumnas «mamaita que está tan rica, sin pegar los dientes, como abuelita»

Durante el curso 2020/2021, observé que el 1’8% de los casos que atendí tenían que ver con la exposición voluntaria en cuentas privadas que docentes realizaban sobre su alumnado.

En el curso 2021/2022, aquel porcentaje ascendió al 5’3%.

¿A qué era debido?

Fue imposible no constatar ciertos patrones que generaban un perfil de docente muy definido y al que acabé poniendo nombre: El #TeachToker, un profesor con alma de influencer que, en su búsqueda de aumentar el alcance en su segunda actividad, explotaba en cuentas personales de RRSS a los alumnos a los que, simultáneamente, impartía clase como desempeño de su primera actividad.

En la actualidad, esta tendencia está en alza.

Esta explotación requiere siempre de una exposición de los estudiantes (ya sea de su imagen, de su voz, de sus respuestas, de sus datos, de sus resultados académicos, de sus outputs, de su intimidad o incluso de su participación emulada) mientras sigue siendo su profesor. Además, la actividad de influencer les produce una retribución extra, ya sea medida en likes o en euros.

Generalmente, las cuentas que más utilizan para realizar dicha exposición pertenecen a la plataforma TikTok y, aunque no es absolutamente necesario, ya podemos encontrar #TeachTokers tan imbuidos en su papel de influencers que cuentan con los servicios de una agencia de contratación y representación (para marcas, sponsor, publicidad y eventos).

Existe una peor versión del #TeachToker, mucho más contraria al código deontológico de la docencia, que consiste en sexualizar su contenido y relacionarlo con sus supuestos alumnos (canciones, bailes, poses o incluso historias totalmente fuera de lugar).

Para ello, ni siquiera es necesario que los menores aparezcan en plano, pudiendo limitarse a generar «la fantasía» para su público.

#TeachToker exponiendo a una supuesta alumna en bikini (presunta excursión a la playa) y contando que la pequeña le ha hecho unas fotos que añade al vídeo: Contrapicados con sus glúteos (en bañador) en primer plano
#TeachToker asegurando que va a enseñar a contar con la letra «ponerte en 4 [patas]. Pero a ti sin cojones, aunque nos queremos. Me llamas a las 6, pa’ fumarte traje haze [droga]. Son 7 los pecados que te quiero cometer. Chingamos [actos sexuales]»

¿Qué no es un #TeachToker?

Es importante no confundir el concepto #TeachToker con aquellos profesores que graban vídeos realizando explicaciones (#FlippedTeacher) o con docentes que comentan o proponen actividades y metodologías educativas (#DivulgadoresEducativos). Tampoco podemos calificar como #TeachToker a un maestro que enseñe en sus cuentas de RRSS un trabajo de un alumno al que hace años que no da clase o que narre una anécdota ocurrida con uno de sus antiguos estudiantes, siempre y cuando no identifique al protagonista.

Por último, un profesor que también ejerza de influencer, pero sin mezclar ambas profesiones, no es un #TeachToker.

Lo que no puede ser el fenómeno, bajo ningún pretexto, es una generalización para desprestigiar al colectivo docente: Siendo un problema creciente, sigue siendo minoritario en su gremio y nada representativo del profesorado. Es más, el primer colectivo que ha rechazado estas prácticas y que se ha movido por depurarlas, es el formado por la comunidad educativa, lejos de caer en el corporativismo mal entendido.

¿Por qué existen #TeachTokers?

Es una excelente pregunta.

Tras investigar en numerosos casos, solo puedo señalar los patrones que se repiten una y otra vez:

#TeachToker bailando en el aula, con sus alumnas, la canción: «Yo la quiero para mi. Ella va a ser para mi. Hasta abajo tu la ves bailar. Una nena fina con maldad y yo la quiero para mi (yo la quiero para mí
  • Necesidad de aprobación externa por medio de likes y followers
  • Afán de protagonismo, situándose a sí mismos como el centro de los logros de sus estudiantes
  • Orgullo verdadero de los logros de sus alumnos, mezclado con una gran ignorancia sobre protección de datos y ética digital
  • Sensación de necesidad de exposición en RRSS para dar a conocer su trabajo en el aula: «si no está online, no es relevante»
  • Gran acogida por parte del público de este tipo de contenido, sumada a la monetización de sus cuentas personales (plataformas que pagan a los #TeachTokers por causar gran interés en la comunidad)
  • Gran acogida por parte del público de este tipo de contenido, sumada a la actividad publicitaria en sus cuentas (marcas que contratan a los #TeachTokers para que hablen de sus productos)

Ya sea cimentando su ego, su repercusión social o su cartera, suele haber una contraprestación a este tipo de actividad.

La realidad es que este es un fenómeno que era de esperar:

“Las nuevas promociones de docentes, que ya van egresando a nativos digitales, están graduando a profesores (casos puntuales, no generalidad) muy competentes en difusión de contenidos y márketing de la social media, pero muy incompetentes en ética digital y protección de datos”.

P. Duchement en Twitter

¿Donde ponemos el foco de lo inadecuado de ser #TeachToker?

En multitud de ocasiones, los #TeachTokers comparten vídeos en los que realizan actividades atractivas, educativas, motivadoras e innovadoras con sus alumnos. En otras, consisten en mensajes centrados en valores muy acertados, destinados a los estudiantes.

Nada de esto es un problema. Ni tampoco lo es el uso de las TIC’s en el entorno educativo.

Rechazar la publicación de los vídeos en cuentas personales de profesores, no es lo mismo que estar en contra de dichas actividades o mensajes.

De hecho, oponerse a esta moda, ni siquiera es sinónimo de negarse a la grabación. Perfectamente, incluso podríamos estar a favor de que el centro educativo (que está sometido a regulación, cuenta con un Delegado de Protección de Datos, tiene responsabilidad institucional y ha debido gestionar la solicitud de los consentimientos) divulgue dicha filmación en sus cuentas oficiales y, aún así, negarnos a comulgar con la práctica #TeachToker.

#TeachToker colocando sellos motivacionales junto a las calificaciones de los exámenes de sus alumnos

Si una profesora, por ejemplo, decidiera felicitar o incentivar a sus alumnos acompañando las calificaciones de sus exámenes con sellos de tinta motivacionales, eso no sería cuestionable. Grabarlo en vídeo (calificaciones incluidas), y publicarlo en su cuenta personal (y monetizada) de TikTok, .

¿Somos conscientes de que es perfectamente posible realizar las técnicas docentes, e incluso grabarlas, sin publicarlas? ¿Que son tres verbos diferentes e individuales? ¿Que no hay una fuerza todopoderosa e inapelable que obligue a grabar toda actividad que se realice y a publicar toda actividad que se grabe?

#TeachToker bailando con sus presuntos alumnos de vacaciones la canción «Hoy es noche de sexo, llamé para verte. En la Jeepeta arrebatado tú me tiene engabetado. Siempre con ganas de darte, no importa cuánto te he dado. A ti nadie te deja, tú todos los has dejado. En la cama tengo ganas de bailarte como Rauw. Tu recuerdo me persigue»

En muchos casos, los fans de estas figuras conocidas enfocan el debate contra los detractores por esa vía: «¡Es que estáis poniendo obstáculos a la innovación!». A veces, expresándolo de manera muy agresiva.

Para atajar estas falacias, es tan simple como hacernos una pregunta: ¿La publicación (que no grabación) de la actividad en cuentas personales del profesor es indispensable para la realización de la misma?

Cuando la respuesta es que «no», la publicación obedece entonces a otros motivos (generalmente, relacionados con la autopromoción, la satisfacción de la necesidad de aprobación de terceros y/o la monetización).

He aquí lo reprobable de la conducta.

¿Cuáles son los peligros potenciales de que mi hijo esté recibiendo clases de un #TeachToker?

Ciertamente, la normalización de la presencia de los menores en redes para adultos (y, en los peores casos, su hipersexualización), produce un daño educativo y social más que evidente.

Pero, este perito informático que habla, peca de deformación profesional a la hora de contestar a esta pregunta, y enfoca la respuesta desde la perspectiva de la ciberseguridad:

La exposición de los menores en las redes, incluso realizada sin ningún tipo de mala intención, atrae a lo peor y más oscuro de la WEB.

No importa la visión del #TeachToker.

No importa la visión de los familiares de los menores, que incluso pueden estar conformes con el contenido publicado.

No importa la visión de los alumnos, que pueden aplaudir su propia explotación.

No importa la visión de los que rechazamos estas prácticas.

Aquí, lo que debe ser tenido en cuenta, es que los depredadores sexuales infantiles harán acto de aparición, recopilarán todo dato identificativo que les resulte útil para localizar y/o agredir a los pequeños, e incluso harán colecciones con los clips, para intercambiarlos en la Deep Web y engrosar así sus compilaciones de vídeos de abuso sexual infantil.

#TeachToker bailando, solo con sus alumnas, la canción: «que iba desafinar. Tal vez no te mire, río, pero si te miro mal. Shorty vete a casa que ya se rompió el pozuelo. Conmigo estas tan caliente que el sol es un bloque de hielo. Aprendí a tener palabra, antes que dinero y como tú no tienes nada, entonces nos vemos luego y digo ah, ah, ah, ah, ah»

Juzgad vosotros mismos: Aquí os dejo un estudio sobre el grooming recibido por parte de una de las niñas expuestas en uno de los vídeos anteriores.

Podréis ver, tapado en rojo, todo dato personal filtrado; en verde, los nicknames de los demás usuarios; y en azul, el de la propia menor, respondiendo y facilitando información a… ¿quién sabe?

Descorazonador: Ante todo esto exponen los #TeachTokers a sus alumnos.

Un riesgo de esta magnitud, incluso si este se tratase de una posibilidad remota (que no lo es), es intolerable y no debemos consentirlo.

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